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Modelo de detección de inundación por tsunamis entrega datos sobre los tiempos de evacuación y el avance de las olas en la Población Vergara.

A través de un análisis cuantitativo de la vulnerabilidad de la Población Vergara, la iniciativa entrega datos sobre los tiempos de evacuación y el avance de las olas ante un eventual tsunami.

A través de un análisis cuantitativo de la vulnerabilidad de la Población Vergara, la iniciativa entrega datos sobre los tiempos de evacuación y el avance de las olas ante un eventual tsunami.

 

Analizar la vulnerabilidad del borde costero del Gran Valparaíso, frente la ocurrencia de un tsunami, abordando específicamente lo referido a los tiempos de reacción, evacuación y el arribo de las primeras olas, es el principal objetivo de un modelo de simulación implementado por académicos de los Departamentos de Arquitectura y Obras Civiles de la Universidad Técnica Federico Santa María.  

Esta investigación, -realizada en el marco de un trabajo colaborativo entre el think tank “Valparaíso Puerto Plus” y cuatro universidades de la V Región- pretende ser un aporte en términos de vulnerabilidad sectorial, y escoge a la Población Vergara de Viña del Mar como territorio de estudio, cuyas características geomorfológicas la hacen especialmente frágil al impacto de un fenómeno como lo es la inundación por tsunami, vulnerabilidad que se ha ido incrementando en los últimos años debido a la alta concentración de población y equipamientos que tiene el lugar.

Entre las características geomorfológicas que incrementan la vulnerabilidad de este sector, destacan la baja elevación de la zona (menos de 10 metros sobre el nivel del mar), la gran extensión de su planicie costera, que abarca hasta 2 km en algunos puntos y, por último, la presencia del estero Marga-Marga, posible punto de entrada tierra adentro de la inundación.

La metodología del estudio, contempló la implementación de un modelo computacional de inundación y otro de agentes. El primero sirve para evaluar aspectos referidos al tsunami en sí mismo (tiempos de llegada, profundidad y área de inundación, velocidad de flujo, etc.) y el segundo, en tanto, consiste en una técnica de modelado para codificar conductas individuales durante la evacuación. Así, el análisis de evacuación de este procedimiento permite calcular el tiempo requerido para evacuar todos los agentes desde un área de riesgo, a través de la definición de un conjunto de reglas para su desplazamiento.

El modelo de agentes para la evacuación, además, fue efectuado en colaboración con el investigador Cyril Mokrani del Centro Nacional de Investigación para la Gestión Integrada de Desastres Naturales (CIGIDEN). El equipo de profesionales encargados de este aspecto, utilizaron el software STOC-AGENT, desarrollado por el Port and Airport Research Institute (PARI) de Japón. Esto, permitió simular el movimiento peatonal de las personas dentro del escenario de estudio (generado a partir de parámetros sísmicos similares al terremoto de 1730) para luego superponer espacialmente este resultado con el avance esperado de una inundación por tsunami.

En base a ello, se logró calcular el tiempo requerido para evacuar el área, pero además estimar la tasa de fallecidos correspondiente a las personas que no alcanzarían a llegar a un punto seguro antes de que el agua las alcance.

De esta manera, se llegó a la conclusión de que el modelo de evacuación generado permite apreciar que, en general, los habitantes de la Población Vergara tienen buenas posibilidades de evacuar en tiempos razonables luego de un sismo de alta intensidad, con posibilidad de tsunami (15 a 20 minutos). Sin embargo, existe un sector vulnerable ubicado en la zona del Casino, un lugar que no solo está deprimido topográficamente, sino que tiene mucha lejanía con el refugio o área segura más cercana.

Se demostró también, que el tiempo para alcanzar la penetración máxima del agua es de 45 minutos a partir del terremoto tsunamigénico, lo cual influye directamente en cuánto será el porcentaje de la población que alcance a llegar a zonas seguras, cuánta gente se estaría moviendo en dirección a los refugios, y qué porcentaje estaría “muerto” (al ser alcanzado por la inundación). Este último porcentaje podría alcanzar a un 5% de fallecidos, dependiendo del escenario de la catástrofe (noche u horario punta de mañana).

Estos resultados, demuestran una importante vulnerabilidad del sector al impacto de tsunamis de campo cercano. En caso de un evento sísmico de similar magnitud y ubicación al del año 1730, el tsunami podría golpear en sólo 18 minutos las costas del área de estudio. A su vez, la baja elevación de la Población Vergara (no superior a los 10 m.s.n.m.) facilitaría el avance de la inundación tierra adentro en hasta 800 metros en algunas zonas críticas, además del ingreso por el lecho del estero Marga-Marga.

Aun así, es importante tener en consideración las últimas experiencias en materia sísmica -por ejemplo, las respuestas de evacuación de los terremotos de 2010 y el 2015- en donde se pone en duda la capacidad real de la población y los sistemas de emergencia para responder rápida y eficientemente ante un evento de alta magnitud. 

En este punto, destacan los atochamientos producto del uso de automóviles para evacuar, las sirenas de baja potencia y deficiente ubicación, permitiendo que no todas las personas escuchen las alertas emitidas y la alta afluencia de turistas en el sector, quienes no conocen la ubicación de las rutas de escape y las correspondientes zonas de seguridad.

Frente a esto y, considerando que soluciones estructurales como la contención de una eventual inundación mediante diques y muros, son muy difíciles de ejecutar a corto plazo, es que este estudio llama a fomentar la evacuación como la acción más importante de respuesta frente a la amenaza de tsunami. Lo último podría abordarse mediante la creación de un sistema de puntos de evacuación vertical que minimice los desplazamientos de las personas y los tiempos de respuesta, a través de campañas sistemáticas de educación de la población de manera transversal.

Cabe destacar, que la USM actualmente coopera con el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA) en la elaboración y desarrollo de un Sistema Integrado de Predicción y Alarma de Tsunamis (SIPAT), que ha sido añadido al Sistema Nacional de Alarma de Maremotos, y cuya principal característica es la división del borde costero del país en 21 bloques diferentes, lo que permitirá que la evacuación en caso de tsunami se realice sólo en las áreas de mayor riesgo y no en toda la costa, como ocurría anteriormente.

Por ROBERTO BARRÍA, JORGE LEÓN Y PATRICIO CATALÁN
Académicos de los Departamentos de Arquitectura y Departamento de Obras Civiles
Universidad Técnica Federico Santa María

Más información en: http://ingenium.usm.cl

Escrito por USM Noticias 10 · Jul · 2017

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