La iniciativa se inserta en el trabajo del Centro por potenciar el desarrollo tecnológico en áreas estratégicas para el país, a través del apoyo de la tesis de la teniente 2° Lesly Teuber.
La corrosión electroquímica en cascos navales constituye un desafío de alcance global, con impacto directo en la seguridad, la continuidad operativa y los costos de mantenimiento de flotas que operan en ambientes marinos altamente agresivos.
En este escenario, el Centro Científico Tecnológico de Valparaíso (CCTVal) participó durante 2025 en el diseño, desarrollo y validación de una solución tecnológica orientada al monitoreo de este fenómeno en infraestructura navales de la Armada de Chile, poniendo a disposición sus capacidades técnicas de ingeniería, manufactura y validación experimental.
En concreto, el trabajo se desarrolló en el marco de la tesis “Prototipo de evaluación y monitoreo de la susceptibilidad a la corrosión electroquímica en estructuras navales que operan en ambientes marinos”, realizada por Lesly Teuber, teniente 2° de la Armada de Chile, para optar al título de ingeniera naval electricista de la Academia Politécnica Naval (Apolinav).
“La labor del CCTVal consistió en el diseño y desarrollo de un potenciostato, un instrumento electrónico portátil capaz de realizar mediciones electroquímicas en terreno, a partir de la investigación desarrollada por Lesly. El dispositivo incorpora sensores ambientales de temperatura, humedad y gases —como dióxido de azufre (SO₂)— que permiten registrar y analizar el deterioro del material en su interacción con el entorno”, señaló el ingeniero Mauricio Aros, del área de Transformación Digital del CCTVal, responsable principal del diseño electrónico del proyecto.
Por su parte, la autora del trabajo destacó la participación del Centro como clave para concretar el proyecto. “El apoyo del Centro resultó esencial para abordar las etapas de diseño electrónico, manufactura y validación del prototipo”, precisó Teuber.

La idea original del proyecto fue propuesta por el profesor guía de Lesly, el teniente 1° Guillermo Álvarez, integrante de la Dirección de Programas, Investigación y Desarrollo de la Armada (DIPRIDA), quien en marzo de 2025 contactó al CCTVal para abordar los desafíos técnicos asociados a su ejecución. El diseño inicial de esta investigación había comenzado cinco años antes, mediante un proceso de iteración continua.
Desarrollo tecnológico con impacto en el mantenimiento naval
Según estimaciones de la National Association of Corrosion Engineers (NACE International) las pérdidas asociadas a la corrosión alcanzan cerca del 3,4 % del PIB mundial, lo que da cuenta de la relevancia de avanzar hacia soluciones tecnológicas más eficientes para su monitoreo y control.
En el caso de la Armada de Chile, las condiciones de operación a lo largo de todo el país, incluyendo territorio insular y antártico, exigen una atención permanente al estado de sus activos. “Trabajamos de manera continua para mitigar los efectos de la degradación y concientizar a nuestro personal sobre su importancia”, explicó Lesly.
Asimismo, indicó que los métodos utilizados actualmente para evaluar el estado de las naves se basan principalmente en inspecciones visuales, que dependen en gran medida de la experiencia del inspector.
En ese contexto, el dispositivo desarrollado por el CCTVal constituye un avance relevante.
A diferencia de los equipos disponibles en el mercado -generalmente de gran tamaño, alto costo y baja portabilidad- el potenciostato del Centro destaca por su formato compacto, menor costo y factibilidad de uso en terreno.
Estas cualidades lo posicionan como una herramienta innovadora para el mantenimiento naval, al facilitar las mediciones electroquímicas y aportar información más precisa y oportuna para la toma de decisiones.
Trabajo interdisciplinario
El proyecto fue liderado por el área de Transformación Digital del CCTVal, bajo la coordinación del ingeniero de proyecto Mauricio Aros, con la participación de los ingenieros Paulo Rivera, Sebastián Vidal y Víctor Pizarro; y el trabajo técnico de Javiera Sepúlveda.
“Desde un inicio sabíamos que contábamos con las capacidades necesarias para desarrollar esta iniciativa; sin embargo, el principal desafío fue el tiempo disponible para asegurar su correcto funcionamiento”, indicó Aros.

En esa línea, explicó que “la fabricación de una placa electrónica suele tomar al menos seis meses, mientras que en este caso debía completarse en dos. Ante esta restricción, se optó por priorizar la validación del mecanismo, lo que permitió comprobar que el dispositivo cumple con los estándares y requisitos establecidos”.
El desarrollo también involucró a otras áreas del Centro, como Procesos Industriales y Diseño, Simulación y Manufactura, consolidando un trabajo interdisciplinario que permitió avanzar de manera eficiente en cada una de sus etapas.
La fase inicial consideró el diseño, análisis y elaboración de las placas electrónicas. Posteriormente, se fabricó la carcasa de protección del dispositivo y se desarrollaron electrodos experimentales que emulaban las condiciones ambientales a las que se enfrenta el acero naval. Finalmente, se realizaron ensayos químicos que permitieron validar el prototipo y confirmar su funcionalidad.
El proceso completo se extendió por aproximadamente seis meses, de los cuales cuatro se destinaron directamente al diseño y fabricación del sensor. Desde la perspectiva del CCTVal, esta experiencia permitió demostrar su capacidad para desarrollar soluciones tecnológicas complejas en plazos acotados y aportar al desarrollo de capital humano avanzado. Para Lesly Teuber, significó culminar un trabajo altamente desafiante y constatar la viabilidad de su aplicación en futuras operaciones de la Armada de Chile.
“Gracias al trabajo conjunto con el CCTVal fue posible obtener resultados confiables”, subrayó la nueva ingeniera naval electricista.
La investigación se enmarcó en el programa Ciencia e Ingeniería de Materiales de la Armada, orientado a potenciar el Plan Nacional Continuo de Construcción Naval (PNCCN), que busca fortalecer las capacidades productivas de Chile en el ámbito marítimo a través de un modelo de gobernanza público-privado, en el cual la cooperación científico-tecnológica con el Centro Científico Tecnológico de Valparaíso resulta clave.
