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octubre 30, 2026

CCTVal y la Armada de Chile desarrollan un potenciostato portátil para monitorear la corrosión de estructuras navales

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La tecnología busca medir en terreno cómo evoluciona la aparición de óxido en activos marinos como buques, instalaciones portuarias, instrumentos de medición, aviones y helicópteros, junto con generar información que contribuya a planificar su mantenimiento y reducir los costos asociados.

La corrosión es uno de los mayores retos logísticos y operativos para la Armada de Chile y para cualquier industria con activos expuestos al ambiente salino. Las estructuras que operan en el mar se deterioran de forma constante, y planificar su mantenimiento exige saber con precisión a qué velocidad avanza ese daño. Según el estudio IMPACT de la Asociación Internacional para la Protección y el Rendimiento de Materiales (AMPP, antes NACE), el costo global de la corrosión alcanza los US$ 2,5 billones anuales, equivalentes al 3,4 % del producto interno bruto (PIB) mundial. El mismo estudio estima que entre un 15 % y un 35 % de esas pérdidas podría evitarse con tecnologías y prácticas de prevención y gestión de activos ya disponibles.

Para estimar esa velocidad se utilizan potenciostatos, instrumentos de medición electroquímica que se emplean principalmente en acero y suelen complementarse con inspecciones visuales.

Para enfrentar este desafío, el Centro Científico Tecnológico de Valparaíso (CCTVal) de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM) desarrolla, junto con la Dirección de Programas de Investigación y Desarrollo de la Armada (DIPRIDA), un equipo compacto y autónomo que permite inspeccionar la corrosión a partir de variables electroquímicas, como voltaje y corriente, de forma periódica y sin operador en terreno. Funciona con batería y panel solar, y envía los datos de forma inalámbrica a una plataforma web. Además, registra humedad, temperatura y presión, e integra en un solo dispositivo la electrónica de medición, el registro de datos y una celda de electrodos propia, de rápida instalación.

Representación referencial de la aplicación del potenciostato en estructura naval. Imagen generada con IA.

Datos para decidir cuándo intervenir

Contar con mediciones periódicas permitiría intervenir con mayor oportunidad, comprobar si las pinturas anticorrosivas cumplen su función y detectar deterioros antes de que alcancen niveles críticos.

“Conocer la velocidad a la que avanza la corrosión permite planificar el mantenimiento y cuándo un equipo debe salir de servicio para ser intervenido. En el ámbito naval, esto puede significar detener una embarcación o una aeronave, por lo que cada decisión cuenta”, sostuvo Paulo Rivera, jefe del área de Transformación Digital del CCTVal y líder del proyecto.

De una necesidad naval a una tecnología con gran potencial  

La idea nació de la Armada, que durante años trabajó en el diseño conceptual de herramientas de apoyo a la conservación de sus activos. En 2025 recurrió al CCTVal para construir un prototipo, en el marco de la memoria de título de la teniente segunda Lesly Teuber, estudiante de Ingeniería Naval Electricista de la Academia Politécnica Naval (Apolinav).

“Gran parte de nuestros activos están sujetos a condiciones agresivas: salinidad, humedad y clima variable. Cada estructura tiene su complejidad y no hay una solución única, sino que hay que adaptarla al lugar donde opera. Por eso necesitamos una herramienta que nos entregue datos precisos para definir estrategias de mantenimiento y conservación”, afirmó Enzo Tesser, capitán de navío y jefe del Departamento de Construcción Naval de la Dirección de Programas, Investigación y Desarrollo de la Armada (DIPRIDA).

El desarrollo integra las capacidades de distintas áreas del CCTVal. Transformación Digital aborda la electrónica y el software; Diseño, Simulación y Manufactura se encarga de la ingeniería mecánica y la carcasa; mientras que Procesos Industriales contribuye al desarrollo de los electrodos y los sistemas electroquímicos. Especialistas de la Armada aportan los requerimientos operacionales y su experiencia en análisis de materiales.

Tesser destacó que la colaboración entre la institución naval y el CCTVal “ha sido una experiencia muy enriquecedora porque nos ha permitido conectar necesidades institucionales con capacidades científicas y tecnológicas”.

La principal dificultad técnica fue adaptar los componentes de medición para que funcionen sobre superficies metálicas reales, en condiciones ambientales cambiantes.

Próxima etapa: pruebas en ASMAR

Con pruebas de laboratorio completadas y un nivel de madurez tecnológica TRL 5 (Technology Readiness Level, en una escala de 1 a 9), el equipo iniciará en noviembre su validación en los Astilleros y Maestranzas de la Armada (ASMAR), en Valparaíso. Se espera que las mediciones se extiendan por un año para evaluar el desempeño del sistema frente a cambios de temperatura, humedad y exposición solar. Esos datos permitirán relacionar cada variable con la velocidad de corrosión y la pérdida de material, y definir cómo interpretarlos al evaluar las estructuras.

“Esperamos que el potenciostato contribuya al mantenimiento de nuestros activos y brinde soporte a las necesidades operacionales de la Armada”, señaló el capitán Tesser.

Otras aplicaciones

Aunque el desarrollo está orientado inicialmente a las necesidades de la Armada, su aplicación podría extenderse a otros sectores expuestos a la corrosión, como la minería, la industria hidráulica y la infraestructura de zonas costeras. También podría resultar útil para monitorear estructuras de difícil acceso, donde las inspecciones periódicas presentan mayores dificultades.

Según Rivera, la tecnología permite “optimizar recursos y prolongar la vida útil de infraestructuras críticas, como captaciones de agua, estaciones de bombeo, estanques y plantas desaladoras”.

Su alcance dependerá de los resultados de las pruebas en condiciones reales y de la validación de la tecnología para cada aplicación.

Este desarrollo se enmarca en el programa Ciencia e Ingeniería de Materiales de la Armada, orientado a potenciar el Plan Nacional Continuo de Construcción Naval (PNCCN), que busca fortalecer las capacidades productivas de Chile en el ámbito marítimo a través de un modelo de gobernanza público-privado, promoviendo la cooperación científico-tecnológica entre la Armada de Chile y el CCTVal.

Equipo CCTVal encargado del desarrollo del proyecto «Potenciostato» conformado por miembros de las áreas de Transformación Digital; Diseño, Simulación y Manufactura; y Procesos Industriales.
De izquierda a derecha, de DIPRIDA, Guillermo Álvarez, teniente primero y asesor del Departamento de Construcción Naval; Enzo Tesser, capitán de navío y jefe del Departamento de Construcción Naval; Paulo Rivera, jefe del Área de Transformación Digital del CCTVal; Oscar García, capitán de navío y subdirector de DIPRIDA; Alfonso Perez-Canto, capitán de navío y jefe del Departamento de Análisis de Sistemas; Rodolfo Martínez, teniente primero y asesor Departamento Construcción Naval.

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